Bosque de Gas 10
Hoy he hablado con Franz de lo que pasó el otro día, cuando enfermé. Él no tuvo la misma experiencia que yo y creo que eso le fastidia. Para Franz el Bosque de Gas no fue más que una extensión árida, una calva enorme en medio de la espesura donde sólo crecían las piedras. Vió las ruinas de Vatiri, o creyó verlas, en lo alto de una loma pelada. Quizás fuera otra ilusión. A lo mejor el Bosque de Gas nos confunde y proyecta lo que queremos ver. O nos deja desnudos frente a nuestros miedos, como me pasó a mí.
Pero aún así, me cree. Cree que mis visiones fueron reales, que no son producto de la sugestión o de la enfermedad. Incluso tiene una teoría. Según él la composición del suelo revelaba una formación granítica subterránea. En ocasiones ese tipo de yacimientos pueden emitir gas radón que en pequeñas cantidades puede provocar alucinaciones. Ignoraba que Frank tuviera conocimientos geológicos, pero lo cierto es que ignoro casi todo de él.
Yo tengo otra teoría. No es el suelo. Son las flores. Las orquídeas negras. Ellas son las que pretenden envenenar mi mente. Pero yo soy más fuerte. Cristo está a mi lado.
Ángel
Casa de las Serpientes
Lo siento. Sé que odias que te llamen de esta manera pero me ha salido sin querer y ya no voy a corregirlo. Así son las cosas.
Te cuento que anoche me desperté sobresaltado y ya no pude dormir más.
Sentí que me observaban. Que me observaban muchos ojos a la vez, de gente mala. Yo estaba en el templo, como cada noche desde que me recuperé de mi enfermedad. Sólo Juanito duerme conmigo aquí, acurrucado de costado, pero me miraban a mí. Y sé quiénes eran. Los Pacos, los hombres color café, los jívaros, que codician mi cabeza. Van a venir a por mí, a por todos nosotros. Nos vigilan desde lo más alto de la atalaya del Bosque y cuando quieran nuestra sangre bajarán y la recolectarán.
Monstruos.
He regresado a la Casa de las Serpientes. Prefiero estar cerca de los varayos. Me siento más protegido.
Espero que no le hagan nada al niño.
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